
Si amas el ballet, no te puedes perder “La sílfide y el escocés” en el CENART. La Compañía Nacional de Danza trae este clásico romántico con una puesta en escena llena de magia, amor y destino. Cada movimiento, salto y gesto te transportará a una historia de fantasía que ha conquistado a generaciones.
La coreografía de Terrence S. Orr, basada en la versión original del coreógrafo danés August Bournonville, se acompaña de la música de Hermann von Løvenskjold.
Obras de teatro imperdibles durante marzo
James, un joven escocés a punto de casarse, ve cómo su destino cambia al encontrarse con una sílfide, un ser etéreo que lo cautiva.
Entre la realidad y la fascinación por lo imposible, deberá decidir entre la vida que conoce y el misterioso mundo que representa esta criatura mágica. Es una historia que mezcla romance, obsesión y tragedia, elementos que definieron al ballet romántico.
Una sílfide es un ser mágico y delicado, como un espíritu del aire. En el ballet romántico representa la fantasía y lo imposible de alcanzar. En “La sílfide y el escocés”, ella atrae a James a un mundo de sueños y maravillas, donde todo parece ligero, elegante y mágico.
“La sílfide y el escocés” es uno de los grandes clásicos del ballet romántico, un estilo que llenó el escenario de criaturas sobrenaturales y una delicadeza que aún fascina al público.
La versión de la Compañía Nacional de Danza, estrenada el 29 de mayo de 1990, cuenta con escenografía y vestuario de Eugenio Servín, que transportan al espectador al mundo mágico de esta historia.
Primavera Espinosa: venta y conservación de cactáceas mexicanas en el Jardín Botánico de la UNAM
Este montaje es posible gracias a la Compañía Nacional de Danza, institución de la Secretaría de Cultura, dedicada a preservar y difundir el ballet clásico.
No importa si eres un amante de toda la vida o si estás descubriendo el ballet: cada movimiento, cada salto y cada gesto de “La sílfide y el escocés” en el CENART te transportará a un mundo donde la fantasía y el romance cobran vida.
Esta es una experiencia que no solo se ve, se siente, y que quedará en tu memoria mucho después de que caiga el telón.